Ejercicios Espirituales en Caracas. 2020

Según el P. Manyanet los Ejercicios Espirituales son la experiencia de sentir el gusto por las cosas de Dios y encontrar en la profundidad y sencillez de Nazaret todo lo que nuestro corazón desea. Para nosotras las de Nazaret hacer Ejercicios espirituales significa entrar en “lo secreto de Nazaret” para escuchar lo que Dios nos quiere decir desde el misterio de su humanidad, para contemplar al Señor, y comenzar a amar según el estilo que Él nos propone en el Evangelio”.

En medio de todas las circunstancias que estamos viviendo realizamos la experiencia de los ejercicios espirituales, este año de manera particular, nos quedamos en casa y nos unimos a las comunidades más cercanas con el deseo de acompañarnos y hacer juntas este camino de volver al corazón profundo y ahí encontrarnos nuevamente con la fuente inagotable de vida que es el Señor Resucitado.

La situación mundial provocada por el COVID-19 formó parte de esta experiencia y determina de alguna manera el modo de vivir en este preciso momento. Y con este telón de fondo comenzamos nuestros ejercicios y nos preguntamos una vez más: ¿Cómo descubro a Dios en estas circunstancias? ¿Qué hechos me expresan su presencia escondida en el drama de tantas personas que carecen de todo para afrontar una realidad que a todos nos sobre pasa? Y yo, ¿Cómo lo estoy viviendo, qué conexiones profundas he hecho? 

El Señor no deja de invitarnos a “sentir y gustar” su presencia, de hacer con nosotras el camino. De estos ejercicios hemos salido: Con renovada ilusión y ánimo, plenas, agradecidas y comprometidas con nuestra vida de seguimiento al Señor en Nazaret, con la certeza de estar habitadas por Dios, revitalizadas, con gozo y en paz, confirmadas en el envío y la misión, ordenadas, y confirmadas en la llamada a seguir a Jesús en Nazaret.

Al terminar esta experiencia confirmamos con gozo que: Dios es lo único absoluto y que

todo lo demás es relativo, somos mujeres abiertas y disponibles al Espíritu, Dios se comunica y nos conduce si nos disponemos, ir a nuestra fuente renueva nuestra vida, nuestro seguimiento del Señor pasa siempre por Nazaret, Dios nos ama personalmente y nos acepta sin condiciones, en comunidad nos encontramos con el Señor resucitado. Él nos convoca y reúne en su presencia.

Han sido unos días de verdadera gracia. El Señor ha salido en nuestra búsqueda y nos ha encontrado disponibles. Los detalles, el servicio, la buena disposición, el material, la organización, preparación, la alegría en el encuentro en medio de las circunstancias que nos rodean, el deseo de Dios, la sencillez, la fraternidad, el compromiso y el testimonio de una vida consagrada que se siente renovada en su seguimiento, han sido signos elocuentes de la presencia resucitada del Señor en medio de nosotras, por eso damos gracias a cada una de las hermanas con quienes hemos compartido estos días, a todas las que nos han acompañado desde la oración sincera. A todas las hemos tenido presente.

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