Con San José, del taller a la tienda abierta

Como uno de los primeros «misioneros de esperanza”, San José supo ensanchar la tienda del corazón para acoger lo inesperado. ¡Qué difícil debió ser para ti! Transitar de la incertidumbre al abandono confiado en la mano de Dios se afirma fácilmente pero sabemos lo que nos cuesta: ¿cómo lo lograste?

En tu fiesta, San José, y para el Nazaret de hoy, ábrenos las puertas de tu taller, espacio de misión compartida, «tienda de campaña» que se despliega en medio de la pluralidad del mundo, y déjanos entrar para que religiosas y laicos nos podamos encontrar y «ensanchemos el espacio», reconociendo que nuestras vocaciones se necesitan mutuamente para ser fecundos y evangélicos.

Contigo, San José, entremos a esa tienda-taller para generar oportunidades de conversación espiritual, cultivar semillas de diálogo, y construir una cultura de verdadera interdependencia, confiando unos en otros para transformar las realidades más frágiles de nuestras sociedades.

San José, préstanos tus buenas herramientas para transformar nuestra casa común con tu corazón porque tampoco nosotros queremos caminar y construir solos:

La lente que cultiva la mirada generosa de la reciprocidad. Atrevámonos a reconocer que tanto la vida religiosa como la vocación laical son dones necesarios que se enriquecen mutuamente en y para la misión: ¿qué se perdería el mundo sin la existencia del otro?

El bastidor para tejer verdaderas comunidades de diálogo. Esforcémonos por convivir sinodalmente, promoviendo audazmente espacios donde la escucha y el discernimiento en común sean la base de nuestras acciones: ¿qué me ayuda a abrirme al otro sin miedo?

El molde para ser artesanos de esperanza. En un mundo fragmentado, ofrezcamos el testimonio de la comunión esperanzada, siendo para los demás «pesebre acogedor”, casa confortable, hogar familiar: ¿qué necesito para vivir la esperanza, no como estrategia, sino como aquella “suerte de confianza en que las contrariedades serán vencidas, pero no de forma solitaria, sino con la ayuda de los demás” (F. Torralba)?

Tu maestría para acompañar con ternura. Comprometámonos a sostener y animar a nuestros hermanos y hermanas, compartiendo tanto los desafíos como los avances de nuestro proceso de transformación: ¿qué signos cotidianos visibilizan mi deseo cordial de «ensanchar la tienda» para que nadie quede fuera?

Como familia Nazaret, nos sentimos llamados a «ensanchar nuestra tienda» y acoger, como san José, los planes creativos de Dios que renuevan hoy nuestra identidad compartida y nuestra misión original: seguir y anunciar a Cristo en Nazaret de manera coral, educando en familia el corazón y la inteligencia de tantos niños y jóvenes en los cinco continentes.

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