«Habitar la memoria es hacernos presentes». Con esta profunda invitación, la Madre General, María del Mar Sánchez, dirigió un mensaje a todas las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret con motivo del aniversario de la fundación de la Congregación, celebrado el 28 de junio.
En esta fecha significativa, las religiosas renovaron su acción de gracias por el camino recorrido, por el don del carisma recibido y por la misión que continúan desarrollando en distintos países, acompañando a familias, educando y anunciando el Evangelio desde la espiritualidad de Nazaret.
En su mensaje, la Madre General recordó que celebrar la fundación no significa mirar al pasado con nostalgia, sino reconocer que la memoria es un lugar de encuentro con la fidelidad de Dios. En un contexto marcado por la rapidez, la inmediatez y la llamada «cultura del olvido», invitó a las hermanas a redescubrir sus raíces y a renovar la identidad que las sostiene como comunidad religiosa.
Inspirándose en las palabras del libro del Deuteronomio: «Recuerda», «no olvides», señaló que volver al origen permite reconocer que cada paso de la historia congregacional, cada dificultad superada y cada bendición recibida han sido fruto del amor y la gracia de Dios.
Tres invitaciones para renovar la misión
Como parte de su reflexión, la Madre General propuso tres caminos concretos para seguir viviendo con esperanza el carisma de Nazaret.
El primero fue vivir desde la memoria agradecida, evitando que la rutina haga perder la capacidad de reconocer el don recibido y recordando que toda misión nace de la escucha de la Palabra y del encuentro cotidiano con el Señor.
También animó a las hermanas a dejarse transformar por el Memorial vivo, encontrando en la Eucaristía la fuente que alimenta, forma y configura el corazón según el estilo de vida de Cristo en Nazaret. En sus palabras, invitó a permitir que este alimento fortalezca la comunión, la caridad y el camino permanente de conversión.
Finalmente, exhortó a caminar con la mirada puesta en la meta, afrontando los desafíos del mundo actual con confianza y audacia misionera, sin dejarse vencer por la superficialidad o la lógica de la inmediatez, sino viviendo una entrega generosa que haga presente el Evangelio en la vida cotidiana.
Renovar el misterio de la Encarnación
Al concluir su mensaje, la Madre General expresó su deseo de que este aniversario renueve en cada religiosa y en cada comunidad el misterio de la Encarnación, haciendo vida las palabras de san Pablo: «Ya no soy yo quien vive, sino Cristo quien vive en mí».
Asimismo, encomendó a toda la Congregación a la protección de la Sagrada Familia de Nazaret para que continúe fortaleciendo la unidad, la esperanza y la fidelidad a la misión recibida.
Con esta celebración, las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret reafirman su compromiso de seguir llevando el espíritu de Nazaret allí donde son enviadas, viviendo una memoria agradecida que las impulsa a hacerse presentes en el corazón de la humanidad mediante el servicio, la educación y el anuncio del Evangelio.
Lee el mensaje completo de la Madre General aquí




