La misión educativa de las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret sigue creciendo en Camerún a través de comunidades donde la educación se vive como familia, esperanza y acompañamiento integral para niños y jóvenes.
Durante la reciente visita de la hermana Nuria Miró (Área de Misión) y la hermana Mónika Horch (Área de Economía), se pudo conocer de cerca la realidad de distintas obras educativas que reflejan el espíritu de Nazaret en cada espacio, relación y gesto cotidiano.
En Nazareth Nkozoa descubrieron una comunidad educativa viva, alegre y profundamente comprometida con la formación integral de la infancia y la juventud. Allí, la educación va mucho más allá del aprendizaje académico: se convierte en una oportunidad para construir futuro, fortalecer vínculos y sembrar esperanza en las familias y comunidades.
La visita continuó en la Escuela Nazareth de Soa, Camerún, descrita como “un sueño hecho realidad”. Se trata de una auténtica comunidad de aprendizaje donde cada espacio educa y donde el crecimiento humano, espiritual y comunitario forma parte esencial de la experiencia educativa. La cercanía, la convivencia y el acompañamiento diario son parte del corazón de esta misión.
También visitaron Saint Joseph Manyanet, en Mballa II, Camerún, una comunidad marcada por el cuidado y la ternura. Allí, cada niño es acompañado desde una mirada cercana y humana, celebrando su crecimiento y desarrollo en un ambiente donde el cariño y la atención personalizada forman parte de la educación cotidiana.
Estas visitas muestran cómo el carisma de Nazaret continúa dando frutos en Camerún a través de comunidades educativas que ponen a la persona en el centro y que trabajan cada día para transformar vidas desde la educación, el cuidado y la esperanza.








