Hoy nos unimos en una sola alma para celebrar el don de la santidad que floreció en nuestro fundador, San José Manyanet y Vives, en un nuevo aniversario de su canonización por el Papa San Juan Pablo II aquel memorable 16 de mayo de 2004.
Este año 2026 no es un año cualquiera; providencialmente abrazamos también la memoria de sus 125 años de Pascua, recordando su paso a la vida eterna el 17 de diciembre de 1901. Un siglo y cuarto después, el eco de su voz y la fuerza de su carisma siguen más vivos que nunca en cada una de nosotras, en cada una de las personas con las que compartimos vida y misión.
San José Manyanet, el «profeta de la familia», no solo soñó con llevar la luz de Nazaret a cada hogar a través de la educación cristiana y la devoción, sino que su fe inquebrantable inspiró obras monumentales, siendo motor espiritual del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia en Barcelona, que dentro de poco acogerá la visita del Papa León XIV.
Que este doble aniversario sea faro de renovación espiritual para todas. En un mundo que tanto necesita redescubrir el valor del amor, la familia y la esperanza, nuestra vocación compartida como Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret es un regalo urgente y necesario. Sigamos construyendo, con la misma audacia de nuestro fundador, templos vivos de fe y educación en cada corazón que atendemos y cuidamos.
¡Felicidades en este día de gracia! Que San José Manyanet guíe siempre nuestros pasos hacia Nazaret.
Mar Sánchez Izuel, Superiora General
16 de mayo de 2026




