Familias en misión. Foro sobre Amoris Laetitia

“¿Hasta dónde hemos llegado con Amoris laetitia? Estrategias para la aplicación de la exhortación apostólica del Papa Francisco”. Con este título se ha celebrado del 9 al 12 de junio un seminario online organizado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Su objetivo ha sido el de iniciar una reflexión sobre el presente y el futuro de la pastoral familiar, para hacerla más concreta y cercana a las familias. 

El Foro dio comienzo con un videomensaje del papa Francisco en el que recordó que “los laicos cada vez más necesarios para acompañar a las familias”, y urgió a que procuren formarse cada vez más porque “muchas familias no son conscientes del gran don que han recibido en el Sacramento, signo eficaz de la presencia de Cristo que acompaña cada momento de su vida. Cuando una familia descubre plenamente este don, siente el deseo de compartirlo con otras familias, porque la alegría del encuentro con el Señor tiende a difundirse y genera otra comunión; es naturalmente misionera”.

Después de cuatro días de trabajo de sus 350 participantes que representaban a 70 conferencias episcopales y más de 30 movimientos y asociaciones internacionales, el cardenal Farrell presentó las conclusiones del Foro. He aquí una síntesis:

  • Las familias, hoy, necesitan descubrir que, junto con el sacramento del matrimonio, han recibido una misión que debe ser compartida con los pastores; la principal contribución a la pastoral familiar la ofrece la parroquia, que es la familia de las familias, donde conviven en armonía pequeñas comunidades, movimientos eclesiales y asociaciones; 
  • Es necesaria una formación más adecuada para los sacerdotes, diáconos, religiosos, catequistas y otros agentes de pastoral, insistiendo en la presencia de los laicos en los cursos de formación; 
  • La formación de las personas que acompañarán a las parejas en la preparación al matrimonio debe ser una prioridad: los cónyuges que, una vez formados, pueden proveer a la formación de otras familias, y crear una cadena de formadores para iniciar procesos de formación que se extiendan a más familias en crecimiento; 
  • La pastoral familiar debe ser fundamentalmente misionera para llegar a las personas allí donde están; hay que prestar especial atención a las familias en crisis matrimonial o con otras dificultades: la pastoral de los separados, divorciados o abandonados, con especial atención a los niños, discapacitados y ancianos; también hay que llegar a las familias alejadas de la Iglesia.

Se han compartido así ideas y proyectos que facilitarán a todos llegar al corazón de la pastoral, es decir, a las familias de todo el mundo.

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